Cómo crear falsos recuerdos

El artículo que ayer mismo publicaban en Science Steve Ramirez y sus colaboradores es un pequeño paso para un equipo de investigación, pero un gran paso para la neurociencia. En sus líneas generales, el estudio muestra que si uno sabe en qué área del cerebro está codificado un estímulo, entonces es posible crear falsos recuerdos activando artificialmente ese punto del sistema nervioso. En concreto, Ramirez y colaboradores buscaron primero qué partes del hipocampo se activaban cuando los ratones exploraban un contexto novedoso A. Posteriormente, se sometió a las ratas a un sencillo procedimiento de condicionamiento del miedo en un contexto B. Se trata simplemente de dar pequeñas descargas eléctricas a las ratas mientras están en una jaula que hace las veces de contexto B. Aunque las descargas suelen ser muy ligeras, las ratas aprenden rápidamente a evitar esa jaula. Gracias a esa evitación y a otras medidas del miedo, es posible saber si la rata recuerda que en el contexto B se produjeron descargas eléctricas. Lo interesante de este experimento es que mientras se estaba produciendo el condicionamiento en el contexto B, los investigadores activaron artificialmente la parte del hipocampo que codifica el contexto A. Esto puede hacerse gracias a una serie de técnicas optogenéticas que permiten activar partes concretas del cerebro con una resolución espacio-temporal muy alta. En principio estas ratas no fueron condicionadas en el contexto A y por tanto no deberían tener miedo al contexto A. Sin embargo, en una prueba posterior se vio que las ratas sí que aprendieron a tener miedo del contexto A: activar las neuronas del contexto A fue suficiente para “engañar” al cerebro de las ratas y hacerlas pensar que mientras recibían las descargas estaban realmente en el contexto A.

__________

Ramirez, S., Liu, X., Lin, P.-A., Suh, J., Pignatelli, M., Redondo, R. L., Ryan, R. J., & Tonegawa, S. (2013). Creating false memories in the hippocampus. Science, 341, 387-391.

De la correlación a la causalidad en la neurociencia del aprendizaje

Durante los últimos años han sido muchos los experimentos de neurociencias que han confirmado un supuesto fundamental de las teorías clásicas del aprendizaje asociativo: el aprendizaje está guiado por un desajuste entre lo que se espera y lo que realmente sucede. Algunas zonas del cerebro parecen ser especialmente buenas candidatas para la detección de ese error que sirve de punto de partida para este proceso. Sin embargo, hasta ahora sólo disponíamos de evidencia correlacional acerca del papel de estas zonas. Los métodos optogenéticos han permitido obtener la primera evidencia experimental sobre su contribución al aprendizaje. Continúa leyendo en Ciencia Cognitiva