In memoriam David Hubel

hubelDesde el pasado 22 de Septiembre el mundo de las neurociencias tendrá que seguir adelante sin una de sus figuras más célebres, David Hubel, que moría a los 87 años por una insuficiencia renal. Si alguna vez, cuando eras pequeño, has tenido que llevar un parche en el ojo, o si te han operado de estrabismo a una edad tan temprana que ya no lo recuerdas, tal vez conserves tu vista gracias a los famosos experimentos que el profesor de Harvard realizó junto a Torsten Wiesel. Gracias a ellos, conocemos la compleja estructura del córtex visual primario. Mediante ingeniosos experimentos con gatos, Hubel y Wiesel descubrieron que cada neurona del córtex visual responde a aspectos concretos de la estimulación visual. Algunas neuronas se disparan ante líneas con cierta inclinación, otras lo hacen ante combinaciones de líneas, y un tercer tipo de neuronas responde a líneas en movimiento. Todas ellas están organizadas en columnas alternas que responden a la información de un ojo u otro. En otra serie de experimentos, Hubel y Wiesel descubrieron que si se criaba a los gatitos con un ojo tapado, las columnas que se especializaban en el ojo descubierto se hiperdesarrollaban a costa de las columnas especializadas en el ojo tapado. Esto provocaba irremediablemente la ceguera del ojo tapado, salvo que se restableciera la visión de ese ojo antes de cierta edad. Pasará mucho tiempo antes de que estos experimentos clásicos dejen de aparecer en los primeros capítulos de los libros sobre atención y percepción. Tal vez nunca lo hagan.

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In memoriam John Garcia

garcia-lorenzEntre mis correos matutinos, tuve hoy la mala fortuna de descubrir que desde el pasado Octubre ya no estaba con nosotros quien fuera uno de los más importantes investigadores del condicionamiento clásico. John Garcia (1917-2012), que en esta foto aparece junto a Konraz Lorenz, pasará a la posteridad por sus famosos estudios sobre el carácter selectivo del aprendizaje asociativo. No hay un solo manual de psicología del aprendizaje que no se detenga unas páginas a describir su obra. Según la visión que se tenía del condicionamiento clásico antes de John García, cualquier estímulo se podía asociar con otro si ambos se emparejaban de forma repetida y consistente. Luces, sonidos, descargas, comida… todos ellos se consideraban funcionalmente equivalentes. Esta visión relativamente simplista del aprendizaje asociativo hundía sus raíces en el empirismo inglés y se remontaba a las leyes de la memoria planteadas por Aristóteles. John Garcia fue uno de los primeros en observar que, al contrario, los organismos están fuertemente predispuestos a aprender ciertas asociaciones y no otras. Aprender la relación entre una luz y una descarga es más fácil que aprender una posible relación entre, por ejemplo, un sabor y una descarga. Inspirados por la obra de Garcia, numeros experimentos posteriores han demostrado la existencia de este tipo de predisposiciones en nuestra propia especie. Por ejemplo, a las personas nos cuesta menos aprender una asociación entre la imagen de una serpiente y una descarga, que entre la imagen de un cuchillo y la misma descarga. Esta predisposición resulta lógica a la luz de nuestro pasado evolutivo, habida cuenta de que en nuestro hábitat natural la visión de una serpiente u otro animal peligroso tenía muchas probabilidades de acabar en un mal desenlace. Somos descendientes de los primates que resultaron ser más rápidos a la hora de aprender estas relaciones. Por desgracia, en nuestro entorno moderno nos sería más ventajoso aprender a evitar armas blancas y pistolas que arañas y serpientes. Pero no es así como funciona la mente humana. Y tampoco la del resto de animales. Los experimentos de Garcia planteaban una visión innovadora de la conducta que ponía de manifiesto hasta qué punto los mecanismos genéticos y la experiencia interactúan para producir las formas más rudimentarias de aprendizaje. El estudio moderno del aprendizaje asociativo no puede entenderse sin él.

In memoriam Ulric Neisser

El pasado 17 de Febrero, fallecía a los 83 años Ulric Neisser. Con la muerte del profesor de Cornell, nos abandonaba una figura clave e insustituible de la historia de la psicología. Como otros tantos investigadores de origen alemán, Neisser comenzó su andadura en el mundo de la psicología atraído por la Gestalt y pronto empezó a realizar sus propias investigaciones (al parecer algunas de ellas en el campo de la percepción extrasensorial). Sin embargo, opinaba que la psicología gestáltica carecía del rigor metodológico que cabría exigirle a una ciencia seria. Tal vez fuera su insatisfacción con los problemas de la Gestalt junto con la escasa profundidad psicológica de la otra corriente dominante del momento, el conductismo, lo que le llevara a ser el fundador (junto con otros) de la psicología cognitiva, que pretende aunar el mentalismo de la psicología gestáltica con el rigor metodológico del conductismo. Su libro de1967, Cognitive psychology es precisamente una de las obras fundacionales de este nuevo enfoque. En él se combinan por primera vez y con habilidad magistral las teorías del procesamiento de la información, la inteligencia artificial, la simulación de procesos cognitivos y la experimentación psicológica. Quien fuera el padre de esta corriente de pensamiento, fue también uno de sus primeros críticos. En Cognition and reality, publicado en 1976, criticaba a los psicólogos cognitivos por fundamentar sus investigaciones en situaciones de laboratorio exageradamente artificiales y con poca o ninguna relevancia para la solución de problemas prácticos y para la compresión de la conducta humana en su ambiente natural. La psicología actual no puede olvidar a Neisser sin perder buena parte de su esencia. Y no lo hará.