¡Adiós y buena suerte!

Quiero dedicar mi última entrada como profesor de la Universidad de Deusto a Alan Turing y a John von Neumann, por sentar las bases de la informática, a los creadores de los protocolos TCP/IP, al equipo completo de Google y, muy especialmente, a los ingenieros y programadores que pusieron en marcha Skype. En apenas unas décadas ellos han conseguido lo que no lograron siglos de telépatas, mentalistas y videntes. Gracias a quienes han hecho posible que hasta un mentecato como yo pueda permitirse un ordenador personal y una conexión a Internet, hoy me despido sólo de los muros de piedra de la universidad y de sus pasillos de madera. Pero no necesito decir adiós a todas las personas que durante estos años tanto me han querido, apoyado y también soportado. Queridos labpsiqueros, labpsiqueras y allegados, gracias por enseñarme tanto, por los sábados leyendo manuscritos que no podían esperar y los domingos reanalizando datos, por estar ahí en la salud y en la enfermedad. No olvidéis que sigo más cerca de lo que parece, junto al icono verde donde pone “conectado”…

Breve historia del cerebro

Cuando un profesor de historia de la psicología termina de leer un libro como Breve historia del cerebro, automáticamente le dan ganas de encender el ordenador y ponerse a hacer nuevas diapositivas para sus clases. El libro de Julio González Álvarez, profesor titular de la Universitat Jaume I de Castellón, nos ofrece una excelente introducción a la historia de los más importantes hallazgos de las neurociencias, desde el descubrimiento de la naturaleza eléctrica del impulso nervioso hasta el estudio de los mecanismos neuronales de aprendizaje en la Aplysia. Son especialmente recomendables el capítulo dedicado a la localización cerebral de las funciones cognitivas (con parada obligatoria en el mundo de la frenología) y el excepcional capítulo sobre la teoría de la neurona, donde trata con especial detenimiento la vida de uno de los pocos científicos de renombre internacional que ha dado nuestro país: el inigualable Ramón y Cajal. Escrito con un lenguaje claro y sencillo, el libro hará las delicias de legos y especialistas por igual.